Dos niños están unidos por el mismo donante

Cuando se afirma que gracias a la donación de órganos se pueden multiplicar las vidas salvadas de quienes esperan por uno es absolutamente cierto. Hoy Julián y Lucía son parte de esta verdad y están unidos por el mismo camino y donante.

Julián Chiorazo es de San Pedro, tiene 14 años y hace un tiempo le fue detectada una miocardiopatía restrictiva. Su situación era desesperante, pasó sin éxito tres veces por la instancia para ser trasplantado de corazón, pero no se dieron las condiciones hasta que el 16 de julio a la tarde la noticia de un órgano compatible le devolvió la esperanza y le regaló un largo camino de vida por transitar.

En la misma institución, el Hospital Garrahan, había otra niña llamada Lucía que tiene 10 años y también esperaba una oportunidad. Necesitaba, a causa de la fibrosis quística que padece, un trasplante bipulmonar. Todos rezaron por ella. El mismo día 16 de julio ella recibió el mismo anuncio ya que el momento había llegado y el quirófano la esperaba.

Un mes después

El mundo es un pañuelo suele decirse y para estos dos chicos fue una absoluta realidad. Internados en el Garrahan a la espera de una oportunidad de vivir fueron partícipes de un hecho inédito en el país, pero además fueron salvados por el donante cadavérico que les donó sus órganos.

Julián y Lucía recibieron el corazón y los pulmones de la misma persona y sus intervenciones de reemplazo de órganos fueron realizadas en la misma institución en simultáneo. Compartieron el donante y el equipo médico, ellos también mientras iban durante 12 horas de un quirófano a otro permitieron que Lucía y Julián fueran borrados de la lista de emergencia del Incucai.

El hecho se registró tras 28 años de no realizarse

El jefe de servicio de trasplante cardíaco Horacio Vogelfang en diálogo con Infobae dijo: ” Podíamos optar por sólo un caso – cuando llegó el llamado- pero elegimos darle la oportunidad a los dos chicos y esforzarnos al máximo para lograrlo”.

En tanto que su par en medicina y jefe del servicio de trasplante pulmonar, Mario Boglione, expresó que nunca habían hecho un trasplante cardíaco pulmonar en el mismo momento porque el equipo es compartido en parte y “fue todo un desafío de logística”.

Con seguridad afirmó: “Técnicamente sabíamos que podíamos y lo logramos”.

La historia de Julián comenzó en 2010 cuando llegó al diagnóstico en el hospital Garrahan; la de la niña Lucía, de origen tucumano, empezó el 12 de marzo cuando arribó a Buenos Aires en un avión sanitario.

Hoy los dos gracias a la voluntad de un donante anónimo se terminan de recuperar en la Casa Garrahan.

Fuente: Infobae

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