Francisca, su hija y su nieto (Fotografía EFE Salud)

Francisca: abuela joven y donante pionera

Francisca Fuentes, abuela de 55 años, lleva con orgullo una cicatriz saludable que simboliza un lazo eterno con su nieto de un año. Tras donarle el 20% de su hígado, le dio continuidad a la vida del pequeño Juan José y a la vez protagonizó el primer trasplante hepático de donante vivo que se realiza en España entre una abuela y su nieto.

Los abuelos, esos seres sabios que deberían ser eternos. Devotos de cumplir al pie de la letra la obligación amorosa de “malcriar” a sus nietos, poniendo el mundo a sus pies con una golosina, un juguete, una caricia o una palabra de aliento. El andamiaje de la infancia, época de conquista de recuerdos invaluables, incluso una cicatriz como muestra de ese lazo inquebrantable.

Hay abuelos que enseñan sus manos como trofeo del paso de la vida y dicen a los pequeños “mis manos fueron como las tuyas, las tuyas serán como las mías, pero las mías no volverán a ser como las tuyas.” Hay abuelas como Francisca, quien sentada en el sofá junto a su nieto, le revela cariñosamente “que tiene un cachito de ella para siempre”. En respuesta a ello, el pequeño Juan José mira la cicatriz que los conectará de por vida.

Con “el acto de amor más bonito que ha hecho en su vida”, Francisca Fuentes, abuela de 55 años, ha desestimado el lugar de espectadora para convertirse en la protagonista del primer trasplante hepático realizado con donante vivo en España, tras donarle el 20% de su hígado a su nieto Juan José, quien padecía atresia de vías biliares extrahepática desde su infancia.

Portando esta afección de mal formación del hígado que lo deteriora paulatinamente y que es catalogada como la principal patología que conduce al trasplante de éste órgano en la infancia, la vida del pequeño Juanjo estaba en peligro.

Propuesta sorpresiva

Tras el panorama desolador que la vida le devolvía al pequeño, “una esperanza de vida de seis o siete meses”, en palabras del doctor Javier Briceño, y sumado a ello, la incompatibilidad por parte de sus padres para ser posibles donantes, la abuela joven sorprendió a los profesionales médicos al ofrecerse como donante para que la vida de su nieto “no se apagara”.

Luego de “recuperarse” de la sorpresa ocasionada por el saludable ofrecimiento de Francisca, el equipo médico evaluó la situación y procedió a efectuar los estudios de análisis e identificación de compatibilidad.

Ante el temor latente de recibir una posible negativa, lo único que deseaba Francisca era que su nieto “dejara de sufrir, porque poco a poco perdía la vida”.

Un hígado en “perfecta conservación”

“Los análisis y las pruebas de imagen confirmaron que la abuela tenía un hígado perfecto”, señaló el cirujano.

Esas palabras fueron aliviadoras para toda la familia y especialmente para Francisca, quien luego de transitar el padecimiento de su nietito bromea: “estaba conservando mi hígado para dárselo a Juan José”.

La intervención quirúrgica estuvo a cargo de profesionales del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, situado en la región española de Andalucía. Esta cirugía sienta precedentes en España junto a otros dos casos similares en los cuales dos abuelos donaron a sus nietos uno de sus riñones.

En esta oportunidad, el trasplante se concretó a finales del mes de junio del 2015, cuando Juanjo era un bebé de nueve meses.

Un regreso saludable

Después de la operación, Francisca fue la primera en recibir el alta. A los cuatro días ya estaba en su hogar, ya que al donar un segmento pequeño de su hígado (un 20%) el órgano no requiere regenerarse para poder continuar funcionando adecuadamente. Por su parte, el pequeño que ahora tiene un año y disfruta de la vida, tuvo que aguardar dos semanas de pos internación para regresar a su vivienda. Una vez transcurridos tres meses y medio de la realización del trasplante, abuela y nieto, muestran una recuperación satisfactoria y desde Almería, lugar que habitan, acuden al Hospital Reina Sofía para llevar a cabo las correspondientes revisiones y chequeos médicos.

Palabras sabias que motivan

“Estoy bien tras el trasplante. No me ha perjudicado para nada”, comenta Francisca. Al mismo tiempo agrega: “ser la donante de mi nieto ha sido la cosa más hermosa que he podido hacer en este mundo”.

La abuela heroica, quien nunca había donado un órgano hasta que se “hundió” con el diagnóstico de su nieto, evidenciando en palabras “no supe llevar la enfermedad, pero con la ayuda de todos mereció la pena donar”, con actitud consoladora y plenamente motivada explica que donar “es una cosa que da una energía y una satisfacción muy grande” y por ello con firme convicción afirma: “si tuviera que volver a hacerlo, lo haría de nuevo”.

Ante el entendimiento de su pequeño nieto, Francisca es la abuela de la cicatriz saludable que los conectará eternamente. Con el correr del tiempo, será la nona que le salvó la vida. En tanto, para el resto de la humanidad, es el ejemplo a seguir.

“No duden en donar. Hacer un acto de este tipo es lo más bonito que puedes hacer por los tuyos”. Si lo dice Francisca ¿Por qué no motivarse con su consejo vitalmente alentador?

Fuentes:

http://noticias.lainformacion.com
http://www.efesalud.com

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