Los sueños que nunca serán

La donación enfrenta a las personas a repensar lo que sucede con quienes necesitan un órgano y con las vidas que se pierden y el “mientras tanto” de quien está esperando.

Todos los días la sociedad se entera de una persona que necesita un órgano, o tiene conocimiento de que alguien falleció esperando uno; sin embargo pocas veces se ponen a pensar en los sueños que se perdieron, en los proyectos que quedaron truncos, en las vidas que se pierden y no se realizarán jamás.

Saber que la vida de una persona depende de la decisión de otro y que quizá nunca la tome es peor aún y es el fantasma con el que día a día hay que luchar y combatir. Esa situación se repite siempre. Eso pasa cuando alguien necesita un órgano y también cuando otro decide inscribirse como donador o no.

Los dos extremos son los que siempre se ven reflejados en los medios, el que necesita y el héroe anónimo que comparte vida, pero nunca se tiene en cuenta el  “mientras tanto”, esas etapas de esperanzas, de flaquezas, el apoyo, el llanto, la esperanza, la desolación. Tampoco se reflexiona sobre lo que la persona hacía antes de terminar internada y quizá en emergencia nacional, ni lo que le gustaría ser, sus miedos y anhelos, del amor y la separación, de sus sueños.

Eso pensé cuando supe del fallecimiento de Juan Pablo Rapallo, que estaba a cuatro materias de recibirse y que con 28 años no lo logró porque perdió la batalla contra la fibrosis quística, pero no por cansancio sino porque sus pulmones nunca llegaron; porque quizá ese “alguien” que podría haberlos donado nunca tomó la decisión de hacerlo. También se me cruzó lo mismo con Yésica que tenía 12 años y precisaba un corazón.

Hay materiales para trabajar, profesionales e instituciones listas, pero faltás vos, ella y él también. Quienes deben hacer un “clic” e inscribirse en el Incucai como donantes, o que con una muestra de sangre ingresen al Banco Mundial de Donantes de Médula Ósea. Falta la materia prima, la decisión y la promoción sobre la toma de conciencia porque si no los sueños se pierden, las ilusiones se terminan, las metas no se cumplen y la vida se acorta.

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