A propósito de #FuerzaNoah: cómo reconocer síntomas de cáncer infantil

A raíz de haberse hecho público el caso de cáncer infantil tras el diagnóstico que recibió el hijo de Luisana Lopilato y Michael Bublé, se comenzó rápidamente a hacer foco sobre problemática que afecta a muchos niños del mundo en diferentes condiciones de vida.

Por Paola Di Gregorio

Más allá de la cuestión mediática, es un tema que abre las puertas a la sensibilidad social y en donde cualquier persona logra sacar de sí el costado más humano para solidarizarse con todos los niños del mundo y con sus familias que le dan finalmente, junto a ellos, la batalla diaria al cáncer.

El cáncer se presenta cuando una célula en particular o un grupo de células comienza a multiplicarse y crecer de manera descontrolada anulando a las células normales de alrededor, con posibilidad de invadir otros órganos o tejidos, dado que es una enfermedad donde la característica es justamente la proliferación incontrolada y rápida de dichas células que han pasado de ser normales a no serlo.

En los niños, este proceso se produce con mucha mayor rapidez que en los adultos. Esto se debe a que las células tumorales suelen ser embrionarias e inmaduras, y por lo tanto de crecimiento más rápido y agresivo.

En la mayoría de los casos, los cánceres infantiles se desarrollan a raíz de mutaciones (o cambios) no heredadas en los genes de unas células que todavía están en proceso de crecimiento. Puesto que estos errores ocurren al azar o de forma impredecible, no hay ninguna forma eficaz de prevenirlos. Esa es una diferencia con el cáncer en la edad adulta donde existen criterios de prevención. De todas maneras, hay que tener en cuenta distintos factores:

  • Hábitos alimentarios
  • Sobrepeso y obesidad
  • Sedentarismo
  • Falta de actividad física
  • Exposición solar sin protección
  • Consumo de tabaco y alcohol

Los avances logrados en cuanto a tratamientos disponibles, han permitido alcanzar elevadas tasas de supervivencia, próximas al 80%. Sin embargo, estas tasas son significativamente más bajas para los niños que viven en entornos de bajos recursos, en condiciones precarias, con Sistemas de Salud que quitan o restringen las posibilidades de acceso a estos seres que necesitan recibir tratamiento para poder curarse. Eso debería ser un derecho.

El diagnóstico temprano, el poder obtener tratamiento adecuado, el cumplimiento de dicho tratamiento en el tiempo correcto, un buen estado nutricional y el apoyo de una red de soporte socio-emocional son parte de los factores que colaboran con el éxito del tratamiento. Y por supuesto y ante todos los casos, brindarle a los niños una buena calidad de vida a pesar de la patología o luego de haberla padecido.

El cáncer infantil tiene en la mayor parte de los casos un mejor pronóstico que el de adultos. Por ello, es importante que todos los niños accedan al tratamiento adecuado en el tiempo indicado.

En la Argentina, cada año se diagnostican cerca de 1.300 casos de Cáncer en menores de 15 años. Entre ellos, predominan las neoplasias de origen hematológico, como las leucemias y éstas mayormente son agudas. Le siguen los tumores de tistema nervioso central, siendo los primeros de tipo sólidos más frecuentes. Mientras que en adultos los tipos de cáncer más frecuentes son el de pulmón, de colon, de mama y de próstata.

La incidencia del cáncer en los niños es muy baja, considerándose una enfermedad poco frecuente, pero que existe y debemos conocer los signos y síntomas de ella para poder alcanzar un diagnóstico temprano y finalmente, un tratamiento oportuno de acuerdo a la ubicación.

Signos de alarma en los niños

Aunque los signos y los síntomas dependen del tipo de cáncer y de su localización, al menos un 85% de los cánceres infantiles se asocian con los signos de alarma siguientes:

» Masa abdominal o inflamación fuera de lo normal

» Fiebre prolongada o sin causa aparente

» Palidez, falta de energía y pérdida rápida de peso

» Dolores de cabeza prolongados y sin causa aparente, con frecuencia acompañados de vómitos y generalmente matutinos y en chorro

» Sangrado y hematomas que se producen con facilidad injustificada

» Cambios repentinos del comportamiento o del equilibrio

» Aumento del tamaño de la cabeza

» Reflejo blanquecino en el ojo

En la vida no podemos evitar distintas situaciones, pero sí podemos tomar conciencia de ellas para poder actuar de la mejor manera posible.

El Cáncer Infantil es una realidad, con mayor o menor frecuencia, pero es una problemática social y mundial que debe ser abordado en tiempo y en forma garantizando su acceso en cualquier lugar.

La mejor arma siempre será la conciencia.

Hay que eliminar el tabú del cáncer, hablar de él, informarse y conocer los signos de alarma.

Un diagnóstico a tiempo aumenta considerablemente las posibilidades de curación.

Invito, además, a la reflexión social sobre la donación de médula ósea, que muchas veces, resulta el camino alternativo y eficaz para la mayoría de las leucemias que padecen nuestros niños (Y adultos, por supuesto).

 

Paola Di Gregorio

UBA MEDICINA

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